Mientras familias damnificadas duermen sobre el suelo húmedo, algunas sin siquiera una sábana para cubrirse, hay quienes, desde la comodidad de sus espacios, se dedican a criticar a quienes están echándole una mano a nuestra gente. Tanto odio se ha desatado entre ciertos opinadores que ya no importa si lo que publican es verdadero, falso o generado con inteligencia artificial. El propósito parece ser destruir sin piedad. Muchos critican, denigran y hasta facturan desde la comodidad, mientras otros recorren comunidades, enfrentan dificultades y trabajan para aliviar el sufrimiento de los afectados. Me pregunto: ¿de qué manera piensan estos opinadores que se van a levantar las regiones golpeadas por el terremoto? ¿Con críticas, ataques y odio? ¿Qué solución le aporta su opinión a una familia que hoy no tiene dónde dormir? Criticar es fácil, pero actuar requiere voluntad, compromiso y humanidad. Nuestra gente necesita manos que ayuden, no voces que destruyan. ¡Menos odio, más acción!

