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Cuchillos entre los que se llamaron “Los diferentes”

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La política no perdona, y los cuchillos afilados ahora vuelan entre aquellos que hace apenas meses se proclamaban “diferentes”. Hoy, las máscaras caen y los discursos de pureza política se diluyen en medio de acusaciones, traiciones y maniobras que huelen más a vieja escuela que a renovación.

Carlos Saldaña y Walkiria Chandler, figuras prominentes de la coalición Vamos, están en el ojo del huracán tras ser señalados como posibles responsables de la ruptura del llamado bloque opositor de 37 diputados, durante la reciente elección de las comisiones legislativas de Credenciales y de Gobierno.

Este bloque, liderado por el diputado Jorge Herrera y conformado por diputados de Vamos, Cambio Democrático, Panameñistas y Seguimos, se autodenominaba como la alternativa ética, firme y opositora al oficialismo. Pero lo vivido el pasado lunes 4 de agosto en el Pleno legislativo cuenta otra historia. Una historia de deslealtades, votos perdidos y un claro desmoronamiento de la frágil alianza.

Durante la votación para la Comisión de Gobierno, el bloque solo logró 35 votos. Es decir, dos diputados se voltearon. Pero el golpe más duro fue en la Comisión de Credenciales, donde apenas alcanzaron 33, revelando una fuga de cuatro votos clave. El terremoto político no tardó en sentirse: recriminaciones internas, silencios incómodos y rumores de acuerdos bajo la mesa con el oficialismo.

A solo semanas del inicio de la nueva legislatura, este episodio dejó claro que ni los “diferentes” se salvan del virus de la politiquería. Lo que prometía ser un bloque sólido contra los excesos del poder, ha terminado convertido en un grupo sin brújula, donde la ambición individual pesa más que la palabra empeñada.

La ciudadanía, que aún intenta digerir las promesas de cambio, presencia hoy con desilusión cómo se repite el mismo libreto de siempre: traiciones, negociaciones oscuras y cálculos políticos que poco o nada tienen que ver con el bienestar del país.

Muchos se preguntan si este quiebre fue casual o inducido. ¿Hubo intervención del oficialismo? ¿Se rompieron los acuerdos por razones ideológicas, personales o económicas? Lo cierto es que hay mucha agua por correr bajo el río… y más de uno ya está mojado hasta el cuello.