Pasó 18 meses infiltrada en un “laboratorio del horror” animal y ahora lo muestra todo en un documental: “Este es un buen viaje a un búnker”
“Infiltrada en el búnker” no es solo un documental. Es una bofetada directa a la indiferencia, una alerta encendida sobre la brutalidad silenciada tras paredes blancas y bata de laboratorio. Durante 18 meses, una mujer —bajo el nombre ficticio de Carlota Saorsa— arriesgó su vida y su estabilidad para infiltrarse en Vivotecnia, un laboratorio farmacéutico

