El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, explicó que el movimiento sísmico registrado este martes forma parte del proceso de reacomodo posterior al terremoto del 9 de octubre y llamó a la población a mantener la calma.
La mañana de este martes 27 de octubre, un sismo de magnitud 5.6 se registró en Panamá, generando preocupación entre la población. Ante las inquietudes ciudadanas, el director del Instituto de Geociencias (IGC) de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, explicó que el movimiento ocurrió a las 10:26 a.m., en el sistema de falla Azuero-Soná, aproximadamente a 20 kilómetros al noreste de la isla de Coiba, con una profundidad de 8 kilómetros.
Según Luque, el movimiento no constituye un fenómeno aislado, sino que está relacionado con el proceso de reajuste tectónico posterior al terremoto del 9 de octubre. «Este evento se considera una réplica», señaló el especialista, quien explicó que, aunque pueden presentarse movimientos de magnitud considerable, la frecuencia de las réplicas tiende a disminuir con el paso del tiempo. Hasta este martes, se habían registrado más de 1,150 réplicas desde el evento principal.
Evaluaciones técnicas y monitoreo satelital
El Instituto de Geociencias mantiene un monitoreo permanente de la actividad sísmica en la región. Luque informó que los especialistas continúan evaluando los datos recopilados durante las inspecciones de campo, mientras investigadores internacionales colaboran mediante el análisis de imágenes satelitales para identificar posibles desplazamientos del terreno, hundimientos o levantamientos en las zonas costeras.
Asimismo, la institución gestiona recursos presupuestarios ante las autoridades universitarias y gubernamentales para fortalecer las investigaciones geológicas en terreno, en coordinación con el Colegio Panameño de Geólogos.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a mantener la calma, seguir las recomendaciones de los organismos de emergencia y mantenerse informados a través de los canales oficiales, mientras los especialistas continúan evaluando la evolución de la actividad sísmica en la región de Azuero y Soná.

