Científicos del Instituto de Ciencias Médicas de Azuero han encendido las alarmas al revelar que recién nacidos en la región presentan metales pesados en su sangre, transmitidos desde el vientre materno. Lo más preocupante: estos contaminantes podrían alterar el ADN de los bebés, con efectos que podrían extenderse durante toda su vida.
La investigación, pionera en Panamá y una de las primeras en Latinoamérica, señala que la exposición a plaguicidas, fertilizantes y residuos mineros está directamente vinculada a enfermedades como dermatitis atópica y a un mayor riesgo de cáncer infantil.
Los expertos llaman urgentemente a revisar el modelo agrícola e industrial actual y a tomar medidas de protección ambiental y sanitaria en regiones como Azuero, Chiriquí y Bocas del Toro, donde el uso intensivo de químicos amenaza la salud desde antes del nacimiento.



